Judas y el Mesías Negro

⭐⭐⭐⭐ 8/10 No se la pierda

“Les digo la verdad: uno de ustedes me traicionará”. Judas, el traidor por antonomasia. La cinta aborda y explora el dilema moral al que se enfrentará Bill O’Neal (magistral LaKeith Stanfield), no para justificar su perjurio, sino para exponer cómo las penurias humanas y odios raciales se confrontan con un ideal de lucha civil, en una época en lo que lo ideal busca injerir en los real, a la que O’Neal, por mundano que parezca, no podrá ser indiferente.

Un condensado prólogo ubica al espectador: hay una pregunta nada fácil con la que se presenta a O’Neal, el traidor: “¿qué le dirías a tu hijo de lo que hacías?”; al tiempo que un breve resumen videográfico nos muestra el atropello y lucha racial afro estadounidense que dará luz a Las Panteras Negras; para enseguida conocer a los fariseos de este viacrucis: el programa de contraespionaje del FBI encabezados por J. Edgar Hoover (el mismo que interpretara Leonardo Di Caprio en 2011, ahora encarnado por Martin Sheen), quien considera a las Panteras “la más grave amenaza de seguridad nacional, más que los chinos y los rusos, y del que se debe evitar que surja un Mesías negro que tenga el potencial de unir…”. Fariseos blancos que de la mano del agente Roy Mitchell (mefistofélico Jesse Plemons), harán de O’Neal un Judas de inicio a fin, incluidas las ‘30 monedas de plata’.

Bill O’Neal, Judas

Así, en el Chicago de 1968, el elocuente y carismático Fred Hampton (contundente Daniel Kaluuya) pregonará la palabra del black power entre sus similares y prójimos: “No se combate fuego con fuego, lo combates con agua. No combates el racismo con racismo, combates con unión. No combates el capitalismo con capitalismo negro, combates el capitalismo con socialismo”. Un Mesías que al igual que el crucificado, basará su credo en la hermandad y empatía con los desvalidos, discapacitados (véase en Netflix el documental ‘Crip Camp: A Disability Revolution’), marginados, los olvidados, los excluidos, los pobres, los estigmatizados, los abandonados. Una figura mesiánica transfigurada en pantera negra que será profeta en su propia tierra para buscar apóstoles que se unan a su causa, sean puertorriqueños, pandilleros o incluso blancos de barrios marginados. Ya lo dijo Lennon: Power to the people.

Cual profecía, cada personaje cumplirá su respectivo destino en esta tragedia anunciada: los fariseos del FBI no se detendrán hasta que Judas cumpla con su parte del acuerdo, sin saber que esto atizaría la fe de un movimiento; un Mesías Negro estará dispuesto a morir por la fe que profesa, y Judas pasará de ser un simple humano terrenal interesado en dinero y un auto, a ser un individuo que comenzará a no ser ajeno a las ideas y enseñanzas de su Maestro, pero sobre todo, a su realidad; por lo que la decisión de la traición se volverá cada vez más incómoda, insufrible, una culpa que lo perseguirá hasta el último día de su vida (por los siglos de los siglos): el mismo día en que el Mesías será ejecutado.

Deja una respuesta