Luego de interpretar a una serie de personajes femeninos en los que su vida técnicamente depende de las decisiones de un hombre (An Education, Drive, Shame, The Great Gatsby), Carey Mulligan regresa a las pantallas con un protagónico empoderante en el sentido más vengativo de la palabra, como si su personaje de Cassandra en esta cinta redimiera en cierta medida a cada uno de sus personajes precedentes.
La estructura narrativa inicial ‘In medias res’ expone flagrante el instinto abusador de los hombres, y de cómo ‘No es no’, algo que lamentablemente no entienden a primeras. Hay un juego visual de un líquido rojizo escurriendo por la mano de Cassandra, al mismo tiempo en que confronta a un grupo de acosadores verbales, lo que muestran un humor negro e un ingenio refrescante en el manejo de la historia para hacer llegar un mensaje contundente.
En los primeros 20 minutos vemos el modus operandi de esta femme fatale vengadora, así como las pequeñas trabas y traumas de su vida; para enseguida dar paso a un hombre que pretende ser parte de su vida, lo que podría hacer pensar que: no es tan ruda como parece, o que existen hombres excepcionales (ya decidirá el espectador, espectadora). Aunado a esto comienza una serie de 5 capitulaciones que establecen el resto de la estructura narrativa, a partir del concepto de las marcas de conteo, como quien signa el número de sus presas.
En su afán de venganza, Cassandra no reparará en develar elocuente y sarcásticamente cómo el abuso de los hombres también es encubierto por mujeres que justifican las acciones de estos, hasta que no son ellas las afectadas o las involucradas directamente, víctimas indirectas de un sistema heteropatriarcal; además de hacer ver a los hombres en su faceta más patética. Mención especial tiene la escena de carretera mientras oímos ‘Prelude and Liebstod’ (leimotiv del cortometraje surrrealista ‘Un perro andaluz’) mientras un masculino carretero le grita: ¡hormonal! Clásico.
Así pues, Cassandra llegará al punto clímax de su venganza echando toda la carne al asador, no sin haber previsto claro, las reacciones que sus acciones ocasionarán (spoiler: los hombres somos básicos y predecibles); poniendo en evidencia que aún un hombre presentado como el mejor partido, puede tener un pasado relacionado con el abuso de una mujer. Esposos vemos, jóvenes abusadores no sabemos.
